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Revista Natural nº otoño2007
Cultivar la sabiduría del silencio interno
es uno de los mejores métodos para conservar nuestra energía,
reequilibrar nuestro ser profundo, y preservar nuestra salud física,
emocional y espiritual.
La habladuría constante a través de nuestro
mental y de nuestra boca, agotan el Chi, y nos debilitan
considerablemente.
El mental rechaza el silencio porque el silencio no tiene límites, no
tiene forma, y no se puede definir.
El mental ama los sonidos y los ruidos
porque se parecen a los pensamientos. Se les puede dar una forma, una
definición, analizarlos y conceptuarlos.
El mental evita el silencio porque para el ego el silencio es el sonido
de la muerte.
Sin embargo el silencio es el estado natural
de todas las cosas, y es necesario aprender a respetar esto comenzando
por el interior de nosotros mismos. Para poder penetrar en el Camino
del Tao, debemos de encarnar el silencio interno. Los sabios taoístas
nos han legado una serie de consejos útiles y prácticos que
descubrieron hace mucho tiempo gracias al cultivo del silencio interno
Habla simplemente cuando sea necesario,
piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca, sé breve y preciso,
ya que, cada vez que dejas salir una palabra por la boca, dejas salir
al mismo tiempo una parte de tu chi. Así aprenderás a desarrollar el
arte de hablar sin perder energía.
Nunca hagas promesas que no puedes cumplir.
No te lamentes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten
imágenes negativas, porque esto producirá a tu alrededor todo lo que
has fabricado con tus palabras cargadas de chi. Si no tienes nada
bueno, verdadero y útil que decir, es mejor quedarse callado y no decir
nada.
Aprende a ser como un espejo, escucha y
refleja la energía. El Universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo
que la Naturaleza nos ha dado, porque el Universo acepta sin
condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras
palabras, nuestras acciones, y nos envía el reflejo de nuestra propia
energía bajo la forma de las distintas circunstancias que se presentan
en nuestra vida. Si te identificas con el éxito, tendrás éxito; si te
identificas con el fracaso, tendrás fracasos. Así, podemos observar que
las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas
del contenido de nuestra habladuría interna.
Aprende a ser como el Universo escuchando y
reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios. Siendo
como un espejo, sin prejuicios, aprendemos a hablar de otra manera.
Con el mental tranquilo y en silencio, sin
darle la oportunidad de imponerse con sus opiniones personales,
evitamos que tenga reacciones, emociones excesivas. Simplemente permite
que una comunicación sincera y fluída exista.
No te des mucha importancia, se humilde,
porque como más superior te muestres, inteligente y prepotente, más te
vuelves prisionero de tu propia imagen, viviendo en un mundo de tensión
y de ilusiones.
Sé discreto, preserva tu vida íntima, de
ésta manera te liberarás de la opinión de los otros, y llevarás una
vida tranquila, volviéndote invisible, misterioso, indefinible e
insondable como el Tao.
No compitas con los demás, vuélvete como la
Tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. Ayuda a los otros
a percibir sus cualidades, sus virtudes, y a brillar.
El espíritu competitivo hace que crezca el ego, y crea conflictos
inevitablemente. Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna
evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.
No te comprometas fácilmente, si actúas de
manera precipitada, sin tomar consciencia profundamente de la
situación, te vas a crear complicaciones.
La gente no tiene confianza en aquellos que
dicen si muy fácilmente, porque saben que ese famoso sí, no es sólido y
le falta valor.
Toma un momento de silencio interno para
considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así
desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría. Si realmente hay
algo que no sabes, o que no tienes la respuesta a la pregunta que te
han hecho, acéptalo, el hecho de no saber es muy incómodo para el ego,
porque le gusta saber todo, siempre tener razón, y siempre dar su
opinión muy personal.
En realidad el ego no sabe nada, simplemente
hace de cuenta que sabe.
Evita el hecho de juzgar y de criticar. El
Tao es imparcial y sin juicios.
Uno se hace un favor si silencia la razón.
Hay resistencias tremendas.
A ideas, juicios... El hombre es un tanto
por ciento de razón y de otras cosas.
La maravilla la hace el hombre cuando no
piensa. Es tremendo someter todo a los criterios de la razón. Eso es un
atropello.
El hombre tiene otra parcela que es la
imaginación. Es una parcela importante. La imaginación trabaja mucho.
Te ilusionas. A veces haces horas extraordinarias. No deja de trabajar.
Hay que dar descanso.
Devolver al silencio la imaginación. Para
que luego pueda ser más creativa.
El mundo de nuestra emoción es otra pieza
que hay que hacer descansar.
En un breve espacio de tiempo se está
desalentado, animado, furioso, contento..Las emociones ahogan. Hay que
devolver la calma. No excitarlas, darles calma. No nos pueden estrechar
ni cansar. Devolver el silencio a la emoción. Es un acto lleno de
salud. Otra pieza que existe en nosotros es la voluntad de desearlo
todo. De poseerlo.
Es bueno dar silencio a nuestra voluntad. El
deseo nos orienta hacia fuera.
No hay que desear nada. No es preciso. En este campo profundo todo está
ya en el hombre. Todos los recursos están dentro. Hay que tener
confianza.
Hay que sospechar que los recursos que
necesitamos para vivir están dentro.
El silencio es bueno para alejar los deseos
de uno mismo.
Si yo vivo deseando algo..., me apoyo en
otra cosa. Surge la agitación.
Nos aíslan de nosotros mismo. Silencio en
nuestros deseos.
Para no alejarnos de nuestro corazón. Cuando
todas las piezas entran en sosiego puede brotar la intuición. Es una
luz rápida. Se enciende en nosotros y nos ayuda a caminar. Cuando algo
se ve desde dentro, no se necesita ayuda ni respuesta. Nadie puede
cambiarnos si la luz se hace dentro.
Nadie puede decirnos nada. Esta luz sólo se
pone en marcha cuando todo se serena. No somos lo que nos empeñamos
ser. Un silencio para permitirse ser. Permitirse vivir. La intuición es
hija del silencio. La presencia del Reino en nosotros se intuye desde
el silencio.
El silencio es el espacio para ésta
intuición, esta revelación. No es callar por callar. Es callar para
permitir que la vida se dilate, se expanda. Son los ruidos los que
tapan esa fuerza interior. Los que nos dividen en mil piezas sin
sentido. Acallarlos es encontrar de nuevo la confianza y la salud.
Buena Suerte! En el Silencio...
Dr. Óskar Salazar
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